Ella
Había una vez, una niña que se enamoraba con el alma completa.
Nada de a medias.
Ella no sabía querer poquito.
Amaba con todo.
Hasta vaciarse.
Y así, una y otra vez, fue entregando su luz, su risa, su voz.
Cada amor parecía distinto...
pero todos la dejaban igual:
partida en silencio.
Prometió no volver a hacerlo.
No porque ya no creyera en el amor, sino porque ya no creía en lo que el amor hacía con ella.
La ponía chiquitita.
La dejaba esperando respuestas que nunca llegaban.
Así que un día se prometió:
"Nunca más".
Nunca más rogar.
Nunca más decir primero lo que sentía.
Nunca más desnudarse el alma ante quien no supiera sostenerla.
Y por un tiempo lo logró.
Se volvió más dura, más callada, mas cautelosa.
Hasta que....
lo vió
No era como los otros.
No al principio.
Tenía algo en la mirada, algo en la risa.
Algo que hizo que la niña creyera que, quizás esta vez, sí.
Pero esta vez...
no se reveló
No corrió detrás.
No mostró todo.
Se quedó callada.
Fingió control.
Fingió que no pasaba nada.
Y aún así...
se volvió a romper.
No por lo que pasó.
Sino por lo que no pasó.
Por lo que esperó sin decir.
Por lo que soñó sin mostrar.
Pero esta vez...
no quedó hecha trizas.
Esta vez aún le quedaban pedazos vivos.
Pedazos fuertes.
Pedazos que decían:
"No soy solo mis heridas.
Soy todo lo que ha sobrevivido a ellas".
Y así, la niña que se enamoró mil veces, la que prometió no volver a caer, la que calló su amor por miedo a romperse otra vez...
se levantó.
Y eligió ser Ella.
Con todo. Con ruinas. Con alas
Con su corazón aún palpitando.
Porque aunque el amor la rompió muchas veces...
ella sigue siendo más grande que todo lo que le dolió.



Comentarios
Publicar un comentario