Carta A mi Pequeña II


 Hola, mi amor.

Sí, a tí.

A la que temblaba en silencio.

A la que se sentía tan sola, tan distinta, tan invisible.


Quiero que sepas algo:

te sigo viendo.

Cada vez que me duele algo y no sé por qué, cada vez que me lleno de dudas frente al espejo, ahí estás tú.

Chiquita, con los ojitos grandes y el corazón asustado.

Y no, ya no me molesta verte.

Ahora te abrazo.


Perdóname por haber dudado de tí tantas veces.

 Por no defenderte cuando más lo necesitabas.

Por callar lo que te dolía.

Pero también.....gracias.

Porque tú resististe todo lo que vino.

Y porque hoy estoy aquí.

Con cicatrices, sí.

Pero también con fuerza, con fuego, con ganas de amar, escribir y temblar....como tú siempre soñaste.


No eras débil, mi niña.

Sólo eras sensible en un mundo que a veces es cruel.

Y aún así, te mantuviste tierna.

Qué valiente fuiste por no endurecerte.

Por seguir creyendo en el amor.

En los abrazos.

En los besos que no lastiman.

Te juro quee ahora....

te veo con tanto orgullo.

Y aunque a veces vuelva el miedo, yo estoy aquí para abrazarte.

No para exigirte, sino para sostenerte.


Sigue siendo tú, mi pequeña flor...yo me encargo del resto.

Con amor eterno, tu yo de hoy.

Más mujer.

Más libre.

Más tú.


Comentarios

Entradas populares